
Piratea y difunde.
-De la Argentina –me respondió Lily.
Mi casa quedaba cerca al pasaje Malvas. Malvas es un pasaje que da a la avenida Alfonso Ugarte, no tiene más de 7 casas y luego da una vuelta brusca para salir por otra avenida. Mi casa era la más grande de la cuadra y Lily vivía a mí costado. Antes vivían ahí unos gitanos que eran muy extraños, en tanto tiempo que vivían ahí solo veía a salir al señor de la casa, se llamaba Melquíades, y era muy raro, los chicos de la cuadra se burlaba de él, y hasta le tenían miedo si lo veían muy cerca. Yo nunca me burle de él. Melquíades llevaba una barba larga y una túnica negra con la cual siempre lo veía, decían que su esposa era un bruja y el era un mago diabólico, pero cierta vez me dijo “¿Tu crees en la alquimia?” lo mire asustado y solo atine a responder “Si, señor”.Fui corriendo a mí casa y busque en un diccionario la palabra alquimia, de ahí supe que no era un mago diabólico.
Después de ese episodio veía ya no a Melquíades con miedo si no con curiosidad, lo veía entrar y salir de su casa todos los días con la misma túnica negra llevando una bolsa, luego lo veía llegar de noche, con la bolsa llena. Me había ganado la burla de mis amigos, creían que Melquíades me había embrujado y que cualquier día me convertiría en sapo o algún animal asqueroso.
-Ustedes son unos bobos ¿Cómo creen que un viejo así va a ser un mago diabólico?
Un día me sorprendió la noticia de que Melquíades había muerto, y a pesar que nunca habla con él, solo lo miraba había algo que me unía a él así que solo atine a ir y pararme frete a su ataúd. Estaba con la misma túnica el sombrero y su barba, no parecía muerto parecía dormido. Luego la esposa de Melquíades se mudo y la casa quedo vacía por unos meses hasta que llego Lily.
-¿eso donde queda?
-Lejos.
Seria que me había enamorado de Lily y aunque aun era muy joven sabia que ella me haría caso, no le hablaba a los otros chicos como me habla a mi, conmigo ella es distinta, es mas suelta.
-¿Tu tienes enamorada?- me pregunta ella
-Bueno no, pero me gusta una chica.
¿Que si, y la conozco?
-Bueno talvez.
-Hey hombre la niña no te hace caso? –dijo alguien tocándome el hombro, era Martín, venia bien vestido, y los zapatos bien lustrados como si fuera a una fiesta.
-Tranquilo hombre. Sabes Quero que me acompañes
Sin hacer caso a Martín miraba a Lily, la niña de mis ojos. Martín pidió que le presente a Lily, le hice caso a regañadientes
-Oye Martín no pudiste ser mas educado –le dije cuando Lily se fue.
-¿Qué te gusta?
-Si, y siento que me va a hacer caso.
-Bueno como tu quieras, pero necesito que me acompañes a un lugar, no te va a quitar mucho tiempo.
-Lastima no puedo estoy esperando a alguien –era a Alberto, hoy era sábado y salía del colegio. Quedamos en que lo acompañaría a la casa de una chica llamada Teresa.
-Bueno, tu te lo pierdes.
Salí por mi balcón para vera a Martin alejarse, pero vi que se quedaba en la esquina. Prendió un cigarrillo y empezó a aspirar lentamente el humo, notaba raro que a Martín un tipo de vida algo apurada estuviera esperando en una esquina, hasta que mis sospechas se aclararon. Martín mi mejor amigo esperaba a que Lily saliera de su casa, de ahí que vi como la interceptaba y se iba caminando con ella.
-Te busca Alberto baja –grito mi madre desde el primer piso.
En mi cabeza solo estaba la imagen de Martín caminado junto a Lily, mientas bajaba las escaleras los imaginaba besándose o imaginado a Martín, Martín Romaña tratado de caerle a ella, en realidad de que me preocupaba si aun Lily no sabia.
-Carajo hombre te veo ahuevado hace un buen rato.
-Estoy enamorado Alberto, y no se que hacer.
-Las mujeres no valen la pena, olvídala yo se lo que te digo.
-Pero y Teresa, tu estas enamorado de ella.
-Eso es distinto.
-¿En que?
-En que yo no quiero nada serio con ella. Tu sabes que mis padres me mandaran a Estados Unidos cuando termine el año.
-Te acuerdas de Martín?
-Claro, no sé por que pero ese tipo me da mala espina.
-Bueno el se fue con ella hoy. La estuvo esperando y se fueron juntos.
-Aléjate de él yo se lo que te digo. Ahora espérame acá tocare la puerta de Teresa y me esperaras, si salgo con ella te vas y mañana nos vemos.