
Sofía salió de mi casa antes que llegara mi madre, se tomo el tiempo para tomarse una ducha, y comer algo conmigo. Me quede solo mirando la televisión, miraba a los Simpson, pensando que si seguía de vago terminaría como Homero.
-Miren tengo un premio –dice Homero
-Ganaste un premio? –Pregunta Lisa
-No, lo robe
Me rio estúpidamente, al dar los comerciales salgo por la ventana de mi cuarto. Estoy demasiado aburrido para seguir viendo Los Simpson. Iré a buscar a Gabriel.
Camino las 2 cuadras que nos separan. No me apuro, no tengo prisa, se que Gabriel estará ahí.
Veo la fachada de hostal, las paredes pintarrajeadas por los pandilleros, los vidrios opacos. Como un chico de La Molina, como Gabriel pudo llegar hasta aquí. Me surgían muchas preguntas en la cabeza ¿Cómo había descubierto su padre que Gabriel era gay? ¿Lo había encontrado besando a un hombre? ¿Quién era, y que hacia aquí Gabriel? Era un buen día para poder conversar con él.
Al entrar vi a la recepcionista, nunca me había fijado realmente como era ella, delgada de pómulos salientes, y algo sufrida.
-Se encuentra Gabriel –le pregunte
-El chico no esta.
-Bueno lo espero.
-Creo que no me ah comprendido. Ya se fue, cancelo todo y se llevo sus cosas.
Fue como si un rayo partiera mi cabeza en dos. ¿Gabriel? ¿Irse? ¿No volverá? Que ah pasado – la recepcionista me mira algo preocupada, pero no interviene-, porque Gabriel se ah ido ¿Qué había pasado?
Salgo desconcertado del hostal, camino y no salgo aun del shock. Llego a mi casa para meterme directamente al cuarto, pienso en blanco “Algo debió de haber pasado y solo una persona de este barrio puede saber eso, y ese es Diego” Salgo de mi cuarto para irme a la casa de Diego, no sin antes coger una casaca y salir. Siento en la calle como la lluvia cae. La casa de Diego no esta muy lejos, corro y toco presurosamente la puerta. Su madre sale.
-Señora, buenas, se encuentra Diego? –creo que a notado mi apuro.
-No Aldo, ya debe llegar. Pasa y espéralo
-Gracias.
El frío era tremendo, así que pase. La espera no fue mucha, no pasaron 2 minutos y Diego llego.
-Causa, necesito ubicar a Diego
-No me toques mierda.
-¿Qué pasa Diego?
-Lárgate maricon de mierda. Como Gabriel no cayó en tus mariconadas me vienes a joder a mi. Lárgate
-Que te pasa huevon
Diego me metió un puñete, y de mis labios manaba sangre
-Lárgate maricon
Me fui, pensando en lo había pasado. Si Gabriel había pasado por su casa, pero que le había dicho. Si Gabriel había pasado por su casa a despedirse porque no por la mía. Tenía miles de preguntas rondándome la cabeza. En mi cuarto pensé nuevamente en lo que pudo haber pasado. Llegue a mi casa para echarme nuevamente en mi cama, tenia que pensar que había pasado.
Ya han pasado varias semanas desde que Gabriel se fue, Diego no me habla, al parecer ha corrido el rumor por el barrio de que soy gay, de que me coste con Gabriel, y toso eso. Para lo que me importa, nunca me había hablado con Diego, así que no me importaba. Sofía estaba rara conmigo, nunca conversamos sobre Gabriel, pero ya no me dejaba que le haga el amor. Hasta…
Sofía me había llamado para que valla su casa, me iba absolver del castigo de no poder entrar en ella. Me costo trabajo poder entrar en ella, disfrutamos mucho hacerlo, pues ella sabia que yo adicto a su cuerpo, a sus olores, a su cabello. Me encantaba escuchar sus latidos. Había olvidado a Gabriel, ya no significaba nada para mi, pero eso si, no quería volver a verlo.
-Te amo, pero tengo que decirte algo –me dijo ella ya consumado el acto.
- ¿Qué cosa?
-Yo le dije a Gabriel que te habías acostado conmigo el mismo día que se fue
-Que!
-Aldo, perdóname. Yo sabía que Gabriel era gay, pero no sabia que se había enamorado de ti. Quería que te alejes de él.
Como una mecha ira se encendió, y corrió lentamente hacia mi cerebro aquella carga explosiva
- Eres una mierda, te detesto, te aborrezco.
La agarre de los muslos y la forcé a entregarme su sexo, la viole, sus ruegos fueron inútiles, sus suplicas y toda sus estupideces. La dejé sola y llorando. No me importo nada, Sofía era eso, una mujer egoísta, capaz de tener un hombre a su lado a costa de engaños. Pero, y, Gabriel, ahora que pasaría, donde estaría. Lo extraño. ¿Soy gay? Talvez solo este mejor.
Salí de su casa y deje a Sofía llorando. La había golpeado. Camine unas cuadras y me compre un cigarrillo –en realidad quería marihuana-, y camine una cuadras pensando en que estoy solo, sin Sofía, sin Gabriel. Siento que los amo a los dos, pero en realidad ninguno vale la pena. Termino el cigarrillo, y al botar el filtro lo pis, y tomo el carro con el cual regresare a mi casa. Talvez me suicide
-Miren tengo un premio –dice Homero
-Ganaste un premio? –Pregunta Lisa
-No, lo robe
Me rio estúpidamente, al dar los comerciales salgo por la ventana de mi cuarto. Estoy demasiado aburrido para seguir viendo Los Simpson. Iré a buscar a Gabriel.
Camino las 2 cuadras que nos separan. No me apuro, no tengo prisa, se que Gabriel estará ahí.
Veo la fachada de hostal, las paredes pintarrajeadas por los pandilleros, los vidrios opacos. Como un chico de La Molina, como Gabriel pudo llegar hasta aquí. Me surgían muchas preguntas en la cabeza ¿Cómo había descubierto su padre que Gabriel era gay? ¿Lo había encontrado besando a un hombre? ¿Quién era, y que hacia aquí Gabriel? Era un buen día para poder conversar con él.
Al entrar vi a la recepcionista, nunca me había fijado realmente como era ella, delgada de pómulos salientes, y algo sufrida.
-Se encuentra Gabriel –le pregunte
-El chico no esta.
-Bueno lo espero.
-Creo que no me ah comprendido. Ya se fue, cancelo todo y se llevo sus cosas.
Fue como si un rayo partiera mi cabeza en dos. ¿Gabriel? ¿Irse? ¿No volverá? Que ah pasado – la recepcionista me mira algo preocupada, pero no interviene-, porque Gabriel se ah ido ¿Qué había pasado?
Salgo desconcertado del hostal, camino y no salgo aun del shock. Llego a mi casa para meterme directamente al cuarto, pienso en blanco “Algo debió de haber pasado y solo una persona de este barrio puede saber eso, y ese es Diego” Salgo de mi cuarto para irme a la casa de Diego, no sin antes coger una casaca y salir. Siento en la calle como la lluvia cae. La casa de Diego no esta muy lejos, corro y toco presurosamente la puerta. Su madre sale.
-Señora, buenas, se encuentra Diego? –creo que a notado mi apuro.
-No Aldo, ya debe llegar. Pasa y espéralo
-Gracias.
El frío era tremendo, así que pase. La espera no fue mucha, no pasaron 2 minutos y Diego llego.
-Causa, necesito ubicar a Diego
-No me toques mierda.
-¿Qué pasa Diego?
-Lárgate maricon de mierda. Como Gabriel no cayó en tus mariconadas me vienes a joder a mi. Lárgate
-Que te pasa huevon
Diego me metió un puñete, y de mis labios manaba sangre
-Lárgate maricon
Me fui, pensando en lo había pasado. Si Gabriel había pasado por su casa, pero que le había dicho. Si Gabriel había pasado por su casa a despedirse porque no por la mía. Tenía miles de preguntas rondándome la cabeza. En mi cuarto pensé nuevamente en lo que pudo haber pasado. Llegue a mi casa para echarme nuevamente en mi cama, tenia que pensar que había pasado.
Ya han pasado varias semanas desde que Gabriel se fue, Diego no me habla, al parecer ha corrido el rumor por el barrio de que soy gay, de que me coste con Gabriel, y toso eso. Para lo que me importa, nunca me había hablado con Diego, así que no me importaba. Sofía estaba rara conmigo, nunca conversamos sobre Gabriel, pero ya no me dejaba que le haga el amor. Hasta…
Sofía me había llamado para que valla su casa, me iba absolver del castigo de no poder entrar en ella. Me costo trabajo poder entrar en ella, disfrutamos mucho hacerlo, pues ella sabia que yo adicto a su cuerpo, a sus olores, a su cabello. Me encantaba escuchar sus latidos. Había olvidado a Gabriel, ya no significaba nada para mi, pero eso si, no quería volver a verlo.
-Te amo, pero tengo que decirte algo –me dijo ella ya consumado el acto.
- ¿Qué cosa?
-Yo le dije a Gabriel que te habías acostado conmigo el mismo día que se fue
-Que!
-Aldo, perdóname. Yo sabía que Gabriel era gay, pero no sabia que se había enamorado de ti. Quería que te alejes de él.
Como una mecha ira se encendió, y corrió lentamente hacia mi cerebro aquella carga explosiva
- Eres una mierda, te detesto, te aborrezco.
La agarre de los muslos y la forcé a entregarme su sexo, la viole, sus ruegos fueron inútiles, sus suplicas y toda sus estupideces. La dejé sola y llorando. No me importo nada, Sofía era eso, una mujer egoísta, capaz de tener un hombre a su lado a costa de engaños. Pero, y, Gabriel, ahora que pasaría, donde estaría. Lo extraño. ¿Soy gay? Talvez solo este mejor.
Salí de su casa y deje a Sofía llorando. La había golpeado. Camine unas cuadras y me compre un cigarrillo –en realidad quería marihuana-, y camine una cuadras pensando en que estoy solo, sin Sofía, sin Gabriel. Siento que los amo a los dos, pero en realidad ninguno vale la pena. Termino el cigarrillo, y al botar el filtro lo pis, y tomo el carro con el cual regresare a mi casa. Talvez me suicide