
Nunca me considere un persona atractiva, y tal vez para poder dejar esto claro me describiré. Soy, no muy alto 1.72, cabello medio lago y alborotado, casi poseído, flaco narizón, con un par de dientes montados y de nariz torcida.
Bueno eso fue un pequeño intro a lo que vendría a ser la semana de Sandra, pues ella no paro de llamarme hasta en la academia, podría decir que se había obsesionado conmigo. Me llamaba cuando estaba con Leticia, y gracias dios por haberme dado a una mujer hermosa y sobre todo comprensiva –porque sé que muchos dirán que mas bien es ingenua- a la cual le decía que Sandra era un amiga mía y es la verdad solo es una amiga. Hasta que no pude mas y se lo dije.
-Leti tengo que decirte algo.
-Que pasa flaquito.
-Es sobre Sandra. Te negué, le dije que no tenia enamorada.
-Como pudiste.
-Leti mira…
Y ahí empezó el drama tuve que tratar de convencerla de que Sandra no me gustaba, y así empecé a hablar sobre todo lo que hacíamos en el colegio, y le dije que la ultima vez que la vi fue en la fiesta de promoción, cosa que por cierto era verdad. Y gracias dios por darme a la mujer más bella y comprensiva nuevamente. Leticia comprendió que la única mujer a quien amaba era a ella. Pero aun hay fantasmas del pasado que me persiguen, y eso lo contare luego.
-Te amo mi caderoncita.
-Mas te vale flaco.
Y es que ella es así me encanta que me amenace y me diga “Mas te vale”. Y Sandra siguió llamando, le contestaba cuando estaba solo, pero nunca cuando estaba con Leticia, llegue al extremo de poner mi celular en silencio por que el vibrador llegó a ser incomodo, bullero cuando estaba en el salón con ella. Así también poco a poco Sandra se olvido de su propuesta conmigo y me empezó a hablar de todo lo que había hecho con su ex en la cama, y que ella es así, no hay llamada en la cual no hable de sexo.
-Sabes Sandra hay algo que no te dije sobre mí, y que ya no me preguntas.
-Qué?
-Que si entre tú y yo podía pasar algo.
-Tengo enamorada.
-Lo sabía, eres un pendejo.
-Caray no me hables así.
-Sí, te lo digo porque lo eres.
Hasta que un día como todos los fantasmas desapareció, dejo de llamarme y hasta Leticia me pregunto si me había acostado en ella, pues ya no me llamaba.
-Como crees mi vida, la verdad no se por qué no me llama y la verdad no quiero saberlo.
Sandra apareció como un fantasma en mi vida, en mi vida feliz con Leticia, pero hay algo que me dejo pensando Sandra y es ¿Qué será de la vida de Rebeca?
Bueno eso fue un pequeño intro a lo que vendría a ser la semana de Sandra, pues ella no paro de llamarme hasta en la academia, podría decir que se había obsesionado conmigo. Me llamaba cuando estaba con Leticia, y gracias dios por haberme dado a una mujer hermosa y sobre todo comprensiva –porque sé que muchos dirán que mas bien es ingenua- a la cual le decía que Sandra era un amiga mía y es la verdad solo es una amiga. Hasta que no pude mas y se lo dije.
-Leti tengo que decirte algo.
-Que pasa flaquito.
-Es sobre Sandra. Te negué, le dije que no tenia enamorada.
-Como pudiste.
-Leti mira…
Y ahí empezó el drama tuve que tratar de convencerla de que Sandra no me gustaba, y así empecé a hablar sobre todo lo que hacíamos en el colegio, y le dije que la ultima vez que la vi fue en la fiesta de promoción, cosa que por cierto era verdad. Y gracias dios por darme a la mujer más bella y comprensiva nuevamente. Leticia comprendió que la única mujer a quien amaba era a ella. Pero aun hay fantasmas del pasado que me persiguen, y eso lo contare luego.
-Te amo mi caderoncita.
-Mas te vale flaco.
Y es que ella es así me encanta que me amenace y me diga “Mas te vale”. Y Sandra siguió llamando, le contestaba cuando estaba solo, pero nunca cuando estaba con Leticia, llegue al extremo de poner mi celular en silencio por que el vibrador llegó a ser incomodo, bullero cuando estaba en el salón con ella. Así también poco a poco Sandra se olvido de su propuesta conmigo y me empezó a hablar de todo lo que había hecho con su ex en la cama, y que ella es así, no hay llamada en la cual no hable de sexo.
-Sabes Sandra hay algo que no te dije sobre mí, y que ya no me preguntas.
-Qué?
-Que si entre tú y yo podía pasar algo.
-Tengo enamorada.
-Lo sabía, eres un pendejo.
-Caray no me hables así.
-Sí, te lo digo porque lo eres.
Hasta que un día como todos los fantasmas desapareció, dejo de llamarme y hasta Leticia me pregunto si me había acostado en ella, pues ya no me llamaba.
-Como crees mi vida, la verdad no se por qué no me llama y la verdad no quiero saberlo.
Sandra apareció como un fantasma en mi vida, en mi vida feliz con Leticia, pero hay algo que me dejo pensando Sandra y es ¿Qué será de la vida de Rebeca?