jueves, 13 de noviembre de 2008

"Hay Golpes en la Vida... Yo nose "

Golpes como el odio de Dios...Como si ante ellos..la rezaca de todo lo sufrido se emposara en el alma...Yo nose.
“Al que te dé una bofetada en la mejilla derecha, vuélvele también la otra.” (Mateo 5:39)


Si alguna vez me queje de los espectáculos bochornosos que se protagonizaban en mi colegio, pues debo admitir con respeto, que hoy fui el protagonista principal de uno de los tantos que se realizan ahi, en ese colegio, al que tanto detesto, y por el cual no doy la vida. Rebeca talvez lea esto y no le importe, como algunos de los artículos que yo escribo en este humilde blog.
No fue algo realmente vergonzoso para mi, pues lastimosamente, no tengo la mas mínima gota de vergüenza, ni alguna cosa que me cause pudor. Pues soy un escritor de esquina, estoy acostumbrado a los insultos y las humillaciones, a las que soy sometido.
Rebeca. Mi perdición, o mi bendición solo Dios del cual dudo rigurosamente su existencia lo sabe
Rebeca te amo y después de esto mucho mas, jamás te dejare sola, porque al dejarte sola seria un cobarde. Dejarte en el momento mas difícil, ¿Para que?, seria en vano la bofetada que recibí?
Hoy fue un día para olvidar, y pensar que cantaba esa canción de “Jarabe de palo”” hay dos días en la vida para los que no nací...” al entra al colegio con Diana.
Después de más de un mes y medio Rebeca recibió su regalo de cumpleaños. Un keke de naranja para ella sola, el primer regalo legalmente que le doy, pues mi condición de mantenido no me permite disponer de un dinero digno
-Rebeca tu mama- dijo una compañera
Rebeca palideció, su mama había venido al colegio. Rebeca no era necesariamente la alumna prodigio, ni la Marie Curie del salón, pues debo admitir que Rebeca es una de esas personas que presenta el cuaderno pero a la hora del examen su cerebro esta el cero, todo lo contrario a mí. Rebeca empezó a sudar, miraba en todas las direcciones posibles, sus manos estaban frías, no aguantaba a nadie ni a mí. Llego media hora después del recreo, y su visita no fue muy grata ni para mi, ni para ella. Su comportamiento nervioso siguió así hasta la hora de salida.
Al llegar la salida estábamos caminado hacia el paradero, ella seguia nerviosa, y yo trataba de calmarla.
-Rebe, se me olvido. Préstame tu libro para sacarle fotocopia
Plamp!. Mierda era la mama de Rebeca que se apareció como un espectro, me había metido una cachetada, y aturdido aun por el golpe, veía como le jaba del cabello y me maldecía a la vez. La gente caminaba y poco me importaba eso, solo me importaba ella, solo me importaba defenderla de las garras de ese infame ser, que es su madre
Yo trababa de defenderla diciendo palabras como “déjela” “que le pasa”, pero mis esfuerzos fueron inútiles. Y la vieja se abalanzo hacia mi diciéndome que era la perdición de su hija, que yo la seguía -ahí tenia razón- que por mi culpa estaba como esta y cosas como esas, recriminándome de cosas que ni mi madre -que es otro espectro e infame ser- me haria, pero debo reconocer que la señora tuvo razón en pocas cosas, pero la calumnia mas infundada salida de sus labios mal pintados fue, que yo llamaba su hija todo el día, cosa que no hago hace mucho tiempo por no pecar de insolente , ni de inpertinete, pero así fue, ni pude defenderla, ni nada, ahora ya no se que hacer si seguir al lado de Rebeca -cosa que en estos momentos dudo- o apoyarla cuando quizá mas me necesita
Los comentarios luego no se hicieron esperar, pues todos querian saber de boca del de protagonista que había pasado. Dije todo lo que tenia que decir, sin hundir si salvar a Rebeca, y llegue a mí casa cansado no pude mirar a mí madre a los ojos, así que decidí dormir, para ver si podria olvidar esto.
 

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